En medio del sostenido conflicto que atraviesa el Hospital Garrahan —el principal centro pediátrico de alta complejidad del país—Teresa Ponce, referente de la Fundación en la provincia, expresó su preocupación por la situación actual del hospital y brindó un mensaje de respaldo a los médicos: “Estamos mal, lamentablemente estamos mal”, lamentó al ser consultada por Infomedia24.
Ponce recordó el rol crucial que tuvo el hospital en la vida de su hijo y cómo ese lazo la llevó a colaborar desde hace más de una década con la Fundación: “Yo tengo a mi hijo de 26 años, y él está vivo gracias al Garrahan, porque el Garrahan hizo lo imposible para que mi hijo estuviera bien. Es por eso que yo trabajo desde hace 15 años para la fundación, colaborando con el hospital por todo lo que ha hecho por mi hijo”, contó.

En relación con las críticas que han recibido algunos profesionales sobre los reclamos, la referente santacruceña no ocultó su malestar: “A mí lo que me causa es mucha tristeza, porque realmente yo no estuve un día o dos días, yo estuve años en el hospital. Y lo que han hecho los médicos, lo que hacen los médicos realmente, es lo que no se ve en televisión, o por ahí no cuentan”.
Además, reveló gestos de humanidad que suelen quedar fuera de foco en el debate público: “Un médico suele sacar plata de su bolsillo para pagar el pasaje a una mamá, el médico saca plata para que le compren una golosina a un nene, y que no sean reconocidos da mucha tristeza”.
En ese marco, pidió acompañar a los profesionales del hospital: “Eso solamente: apoyar a los médicos, y sobre todo a nuestro hospital Garrahan, y pedir que colaboren, que realmente los médicos trabajan, que no es como se dice el presidente que no trabajan, sí, realmente trabajan”.

Cabe señalar que el Hospital Garrahan atraviesa un conflicto profundo por reclamos salariales. Los profesionales de la salud —médicos, residentes, enfermeros y técnicos— han denunciado una “situación salarial crítica e insostenible”. Actualmente, los médicos residentes trabajan jornadas de hasta 70 horas semanales por salarios que no superan los 800.000 pesos, muy por debajo de la línea de pobreza.
Desde diciembre de 2023, los trabajadores aseguran haber sufrido una pérdida del 50% de su poder adquisitivo. El gobierno propuso un bono no remunerativo como paliativo, pero fue rechazado por los profesionales, quienes exigen una recomposición salarial estructural, con ajustes según inflación.
Las protestas se han intensificado. Se han realizado paros de 48 horas, clases públicas de RCP y reclamos en las calles. La última medida del gobierno fue el pedido de renuncia del Consejo de Administración del hospital, reemplazado por nuevos médicos. Pero los trabajadores consideran que “no se han tocado las causas de fondo” y aseguran que las protestas continuarán.
El Garrahan, que atiende pacientes de todo el país, depende en un 80% del Estado nacional y en un 20% del Gobierno porteño. Además de su rol asistencial, es un centro clave para la formación e investigación en salud pediátrica.
La voz de Teresa Ponce resume el sentir de cientos de familias santacruceñas que pasaron por los pasillos del Garrahan: “Seguimos poniéndole ficha y seguimos apostando por los médicos”, dijo y envió su apoyo y solidaridad a los profesionales. “Un abrazo gigante a todos los médicos, sobre todo en nuestro hospital.”






